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14 dicembre

Citillas

Al final de Farenheit 9/11 de Michael Moore se dicen estas palabras:
 
"No se trata de si la guerra es real o no. La victoria no es posible.
No se trata de ganar la guerra, sino de que esta sea continua.
Una sociedad jerarquizada se basa en la pobreza y en la ignorancia.
El fin de la guerra es mantener a la sociedad al borde de la hambruna.
La guerra la hacen los gobernantes contra sus propios sujetos, y su fin no es vencer ... sino mantener la estructura de la sociedad intacta".
George Orwell
 
Y de paso:
"A diferencia del Nacionalsocialismo, la máquina del capitalismo mata fundamentalmente a través del mercado"
Noam Chomsky (era algo así, es que no la encuentro en Internet...ya la buscaré en el librito en que la leí... )
 
Bueno, buscando la anterior frase he encontrado ésta tan graciosa:
"La religión es lo que la gente común ve como cierto, los sabios como falso, y los gobernantes como útil."
Séneca
 
Jajaja!!!
 
Weno amigos, me voy a dormir, guten naik!
 
27 novembre

Silencio simpátrido

Ahora escribiría lo que estoy silbando, lo que estoy escuchando, lo que estoy sintiendo. No tengo palabras, pero no es silencio sino música. Música que no sé escribir y que aunque supiese no muchos podrían leer y menos sentir, pues la música se siente al ser oida... que se lo digan a Beethoven... Bueno, sólo era para decir algo...: estoy contento, me gusta el jazz... weno voy a cenar algo y seguiré leyendo el manual de Filosofía de la Ciencia tan cuco que me estoy leyendo.
 
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27 luglio

Más de cien mentiras

Tenemos memoria, tenemos amigos,
tenemos los trenes, la risa, los bares,
tenemos la duda y la fe, sumo y sigo,
tenemos moteles, garitos, altares.

Tenemos urgencias, amores que matan,
tenemos silencio, tabaco, razones,
tenemos Venecia, tenemos Manhattan,
tenemos cenizas de revoluciones.

Tenemos zapatos, orgullo, presente,
tenemos costumbres, pudores, jadeos,
tenemos la boca, la lengua, los dientes,
saliva, cinismo, locura, deseo.

Tenemos el sexo y el rock y la droga,
los pies en el barrio, y el grito en el cielo,
tenemos Quintero, León y Quiroga,
y un "bisnes" pendiente con Pedro Botero.

Más de cien palabras, más de cien motivos,
para no cortarse de un tajo las venas,
más de cien pupilas donde vernos vivos,
más de cien mentiras que valen la pena.

Tenemos un as escondido en la manga,
tenemos nostalgia, piedad, insolencia,
monjas de Fellini, curas de Berlanga,
veneno, resaca, perfume, violencia.

Tenemos un techo con libros y besos,
tenemos el morbo, los celos, la sangre,
tenemos la niebla metida en los huesos,
tenemos el lujo de no tener hambre.

Tenemos talones de Aquiles, sin fondos,
ropa de domingo, ninguna bandera,
nubes de verano, guerras de Macondo,
setas en noviembre, fiebre en primavera.

Glorietas, revistas, zaguanes, pistolas,
"que importa", "lo siento", "hasta siempre", "te quiero",
hinchas del Atleti, gangsters de Coppola,
verónica y cuarto de Curro Romero.

Más de cien palabras, más de cien motivos,
para no cortarse de un tajo las venas,
más de cien pupilas donde vernos vivos,
más de cien mentiras que valen la pena.

Tenemos el mal de la melancolía,
la sed y la rabia, el ruido y las nueces,
tenemos el agua y, dos veces al día,
el santo milagro del pan y los peces.

Tenemos Lolitas, tenemos donjuanes,
Lennon y McCartney, Gardel y LePera;
tenemos horóscopos, Biblias, Coranes,
ramblas en la luna, vírgenes de cera.

Tenemos naufragios soñados en playas
de islotes sin nombre ni ley ni rutina,
tenemos heridas, tenemos medallas,
laureles de gloria, coronas de espinas.

Más de cien palabras, más de cien motivos,
para no cortarse de un tajo las venas,
más de cien pupilas donde vernos vivos,
más de cien mentiras que valen la pena.

Tenemos caprichos, muñecas hinchables,
Ángeles caídos, barquitos de vela,
pobres exquisitos, ricos miserables,
ratoncitos Pérez, dolores de muelas.

Tenemos proyectos que se marchitaron,
crímenes perfectos que no cometimos,
retratos de novias que nos olvidaron,
y un alma en oferta que nunca vendimos.

Tenemos poetas, colgados, canallas,
Quijotes y Sanchos, Babel y Sodoma,
abuelos que siempre ganaban batallas,
caminos que nunca llevaban a Roma.

Más de cien palabras, más de cien motivos,
para no cortarse de un tajo las venas,
más de cien pupilas donde vernos vivos,
más de cien mentiras que valen la pena.

Más de cien mentiras, Joaquín Sabina

25 giugno

Dadá (a bajo precio)

Triquiñuelas de guiñapos solapan cigarros,
suman tejas, divisan tierras,
comen cuerdas sin monedas.

A mi me parece que crece
y no tengo bandidos ruidosos
en mi corazón. Será porque
siempre llevé conmigo
una rancia magdalena.

Triquiñuelas, triquiñuelas,
dicen los grandes sapos
y los sabios rugen.

Comida para gatos
es de lo que carecen:
precio alto. Judias,
mazorcas, sanguijuelas
de alto standing.

A mi me parece
que crece y no crece.
Qué locura de precios.

Mojaré esta galleta,
en otra leche: bizcocho
descremado. Qué mala pata,
qué mala leche, un papiro
se retuerce.

Al otro lado de tu mirada

Sé que te encuentras al otro lado de tu mirada.
Sé que aunque no he llegado a encontrarte
daré contigo, porque ya
te tengo a mi lado.

Sé que la cercanía y el tiempo
es certeza de conocimiento,
pero no aseguran que lo encontrado
sea lo que uno haya siempre buscado.

Está apoyada mi explicación
(del porqué te encontraré),
en otra más profunda
que ahora mostraré.

Siempre que he querido
encontrar en otros ojos
lo que había estado buscando,
la mirada me fue apartada.

Te miré una vez un día,
casi sin desearlo,
pues en mi busqueda estaba cansado.
Me devolviste la mirada:

y desde entonces no has parado de mirarme.
Sé que has tenido dudas y las resolvistes,
no dejaste de mirarme,
y yo tampoco dejé de hacerlo.

En mi inicial desgana en tu mirada,
no deseé encontrar lo que siempre había buscado.
Tras buscarlo en otras personas,
he descubierto el ser más íntimo de éstas,

más allá de sus miradas.
Pero todavía no he encontrado el tuyo,
ahora ya sé, como será,
pues es lo que siempre había buscado.

Sólo te he visto desde fuera,
y lo que he visto me señala tu interior,
antes de haberlo contemplado.
Esta es la otra razón por la que sé

que te encontraré, aunque
en estos momentos, no pueda entrar dentro tuya.
Aún queriéndome, tuviste miedo
de dejarme ver

tu ser más íntimo.
Ahora, me estás dejando entrar:
lo sé. Y sé lo que encontraré.
Tú has sido siempre mi destino,

nuestras historias son paralelas,
y se completan. Sólo
debemos mirar quien somos.
Y luego... en medio de un susurro,

descubrir, que toda la belleza del mundo
se encuentra nada más,
que en nuestra despejada mirada
hacia nosotros mismos.

Ahora, simplemente, esperaré
a que suceda lo que
irremediablemente
no podía suceder de otro modo:

Un apunte sobre el relativismo

Hay una corriente relativista llamada construccionismo social, de forma que la mayoría de las ideas, valores, tendencias, etcétera (lo que Durkheim llamó el hecho social y otros, de forma más correcta a mi juicio, el mundo humano no material) son construcciones. Como construcciones, podían ser de otra forma. Esto, en general, me parece verdadero, pero no lo que sería el paso siguiente, a saber, que la relativa existencia de esas construcciones las deja inválidas en cuanto reales.

Toda obra depende de sus cimientos. Y en este tipo de construcciones los cimientos son la realidad.

 

22 giugno

Estaba aburrido...

Bah, que aburrimiento. Estoy escribiendo porque estoy aburrido. Cualquier cosa que piense en hacer me parece aburrida. Escribir aquí puede parecer el llanto del niño, que en su impotencia reclama a los demás para que satisfagan sus penas. Supongo que indirectamente estoy pidiendo ayuda, pero no siento que esté haciendo sólo esto.

Estas palabras no pretenden ser una mera exposición de un problema (mi aburrimiento), sino que son reflexivas. Se miran a si mismas, a lo que expresan, y siguen creciendo en la medida en que intentan explicarse, esclarecerse, mostrar no sólo palabras, entendiéndolas como la imagen que muestra su trazo, sino realidades, en cuanto que la palabra es un símbolo, una representación de la realidad.

Pero me he desviado. Es curioso también que cuando me he puesto a escribir esto, mi aburrimiento, en cierto modo, ha mermado. Pensaba por esto, que siempre que uno está haciendo algo, por el mero hecho de hacerlo, su aburrimiento se disipa. Pero he pensado también que hay labores aburridas, no obstante, después de dudar, escribir y borrar, me he dado cuenta de que no estaba equivocado con respecto a lo que pensaba en primer lugar. Es decir, si uno hace algo, su aburrimiento desaparece, pero este hacer no es una simple realización de una acción o acciones. Estoy entendiendo hacer como el introducirse de lleno en lo que se está haciendo. Si yo estoy haciendo algo y pensando, por ejemplo, que me quiero ir, claramente es porque me aburre lo que hago y por ello no presto atención. Pero si estoy atento es porque me interesa y me divierte.

Las cosas que interesan, interesan por diversión. Había pensado que uno puede sentir interés por hacer algo, que podría llegar a ser, ya no divertido, sino incluso aburrido, estoy pensando en lo que genéricamente se le llama el deber. Pero entonces me doy cuenta de otra cosa: en estos casos no se desean esas cosas, sino que se necesitan, el interés no está puesto en la cosa misma, sino en hacer esa cosa porque se necesita.

Uno puede dedicar todas sus acciones a su supervivencia, a mantenerse vivo. Pero cuando sucede esto, ¿entonces qué? La diversión, no es una necesidad más, es el radical sentido de la vida, la forma en que uno consigue la felicidad. Pero la diversíon no sirve de nada si se desatienden los propios problemas. Hay ocasiones en las que uno sólo quiere divertirse, y acaba tirado en la calle. Hay otras ocasiones en que uno sólo piensa en trabajar, y realmente no vive.

No deja de sorprenderme lo poco originales que son mis palabras. Sí, me he sorprendido mucho, al acabar de escribir estas líneas, al expresar estas ideas, que ya estaban expresadas en una historia de Paulo Coelho que se narra dentro de su libro El Alquimista. No deja de ser siniestro, el hecho de que inconscientemente haya plasmado aquí esto, sobre todo, cuando la historia la leí esta mañana.

Pensaba transcribir ahora el texto citado, pero me parecía algo tan aburrido... que al final he buscado el texto en el google :P . Es curioso como otra gente ha interpretado de forma totalmente distinta el mismo texto... pero en fin... no voy a discutir ahora sobre esto... antes de pegar la historia, sólo decir una cosa: no he explicado porque unas cosas son aburridas y otras divertidas... en fin, no me apetece hacerlo ahora, ya lo haré en otra ocasión.

Ahí va:

 Cierto mercader envió a su hijo a aprender el Secreto de la Felicidad junto al más sabio de todos los hombres. El muchacho anduvo durante cuarenta días por el desierto, hasta llegar a un hermoso castillo, en lo alto de una montaña. Allí vivía el Sabio que el muchacho buscaba.

Sin embargo, en vez de encontrar a un hombre santo, nuestro héroe entró en una sala y vio una actividad inmensa; mercaderes que entraban y salían, personas que conversaban por los rincones, una pequeña orquesta tocaba suaves melodías y había una mesa cubierta con los platos más deliciosos de aquella región del mundo. El Sabio conversaba con todos, y el muchacho tuvo que esperar dos horas hasta llegar a ser a su vez atendido.

El Sabio escuchó con atención el motivo de la visita del muchacho, pero le dijo que en aquel momento no tenía tiempo de explicarle el Secreto de la Felicidad. Sugirió que el muchacho se diese un paseo por su palacio y volviera al cabo de dos horas.
- Mientras tanto, quiero pedirte un favor -concluyó el Sabio-, entregando al muchacho una cucharita en la que dejó caer dos gotas de aceite-, mientras vas caminando, lleva esta cucharita sin dejar que se derrame el aceite.

El muchacho comenzó a subir y bajar las escalinatas del palacio, manteniendo siempre fijos los ojos en la cucharita. Al cabo de las dos horas, volvió a la presencia del Sabio.
- Entonces -preguntó el sabio-, ¿viste las tapicerías de Persia que hay en mi comedor? ¿Viste el jardín que el Maestro de los jardineros tardó diez años en plantar? ¿Reparaste en los bellos pergaminos de mi biblioteca?.

El muchacho, avergonzado, confesó que no había visto nada. Su única preocupación era no derramar las gotas de aceite que el Sabio le había confiado.

- Vuelve, pues, y conoce las maravillas de mi mundo -dijo el Sabio-. No puedes confiar en un hombre si no conoces su casa. Ya más tranquilo, el muchacho cogió la cucharita y volvió a pasear por el palacio, fijándose esta vez en todas las obras de arte que pendían del techo y de las paredes. Vio los jardines, las montañas en derredor, la delicadeza de las flores, la exquisitez con que cada obra de arte estaba colocada en su sitio. Al regresar al lado del Sabio, relató con pormenores todo lo que había visto.
- Pero, ¿dónde están las dos gotas de aceite que te confié? -preguntó el Sabio.

Mirando hacia la cucharita, el muchacho se dio cuenta de que las había derramado.

- Pues éste es el único consejo que tengo para darte -dijo el más Sabio de los Sabios-. El secreto de la felicidad está en mirar todas las maravillas del mundo y no olvidarse nunca de las dos gotas de aceite de la cucharita.

02 giugno

Sentimientos derretidos

Dentro de un universo cuántico, las cualidades son estructuras apercibidas por los sujetos. Una sensación se convierte en percepción en cuanto se recibe la segunda sensación, ya que ésta está condicionada por la primera: así nos construimos una visión del mundo. Al igual que de la sensación se pasa a la percepción, de ésta se pasa al sentimiento, y de éste a la razón. Son formas de entender la realidad cada vez más complejas. Lo que no se comprende con la razón se comprende con el corazón, pero esto no quiere decir que los sentimientos no puedan comprenderse con la razón de ninguna forma, sino que son bastante complejos, por lo que necesitan bastante tiempo para que la razón los comprenda. Los sentimientos están a medio camino entre las sensaciones-percepciones y la razón. Mucha gente se imagina a un ser que fuese sólo razón como incapaz de tener sentimientos, pero aquí entienden el sentimiento como una determinada actitud moral frente a los hechos. Si los sentimientos ascendiesen a la razón no sería algo negativo, sino todo lo contrario: se volvería uno mucho más sensible.

A veces un sentimiento te atraviesa el alma tanto que te quedas detenido. Si los sentimientos ascendiesen a la razón, ardiendo uno por dentro, al exterior parecería frío.

***

Je, je. Supongo que me he lanzado, no ha pasado ni un día y ya estoy escribiendo otro blog.

 

01 giugno

Inauguración del blog

Hola:

Inauguro hoy esto del blog en mi experiencia cibernética y social lleno de una extraña sensación de bienestar que debe provenir del resultado matemático de los objetivos privados que se cumplen no a ojos del público ni propios, sino a los de mi alma oculta tras los disfraces de la mente y la locura, de mis actos insensatos y otras sensateces.

El alma es un agujero negro que lo absorbe todo, es un cúmulo de información consciente e inconsciente que nos identifica mejor que los yoes del espejo o las miradas sentimentalizantes. La verdad en la pupila se puede encontrar, pero hay que atravesar muchos obstaculos que sólo se derriban cuando se conocen y te conoces a tí mismo.

En fin, supongo que he empezado a desvariar demasiado en mi primer blog, pero después de todo, no pretendía escribir nada en concreto. Con el tiempo supongo que esto cobrará forma. Ahora tengo cosas urgentes que hacer.

Hasta otra.

 

Jesús Morales Salamanca

Professione
Interessi
He pasado la mayor parte de mi vida en Palma del Río, un pueblo al límite de Córdoba, pegando con Sevilla.

No obstante, en estos momentos estoy más en Málaga, puesto que es aquí donde estoy estudiando la carrera de Filosofía. "Lo importante es no dejar de hacerse preguntas." [Albert Einstein] ; "Cada hombre debe inventar su camino." [Jean Paul Sartre]
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